13.2.11

Una mujer vestida de Sol


Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento. También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese. Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí se sustenten por mil doscientos sesenta días. (Ap. 12:1-6)

A mi amigo Manuel Picón de Gracia...

... Y la mujer vestida de Sol eligió la luna plateada del Cielo añil del Plantinar, para hacerla suya por siempre, como lo hizo de todo un barrio que la quiere y la mima con "tos sus cinco sentíos", y que encuentra el abrazo de la Divina Misericordia de su Hijo, en la dulce capillita de sus sueños, entre aromas a canela y clavo, y donde las negras ducas se tornan en nuevas Esperanzas....

Susana Esther Merino Llamas
Jerez, a 13 de Febrero de 2001




6.2.11

Obituario: Fallece D. Antonio Rubio Rojas

En el día de ayer falleció nuestro querido Hno. Mayor de la Cofradía de la Sagrada Cena de Cáceres, D. Antonio Rubio Rojas, una persona dedicada al trabajo donde las hubiera y ligado a su ciudad como nadie. Ahora estará participando del banquete del Señor, ese que tantas y tantas veces compartió en el mundo real, se hace cuerpo para él. Dios le da su Pan y su Sangre. Descanse en paz, D. Antonio.

"La muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado. Yo soy yo, vosotros sois vosotros. Lo que somos unos para los otros seguimos siéndolo. Dádme el nombre que siempre me habéis dado. Hablad de mí como siempre lo habéis hecho. No uséis un tono diferente. No toméis un aire solemne y triste. Seguid riendo de lo que nos hacía reír juntos. Rezad, sonreíd, pensad en mí. Que mi nombre sea pronunciado como siempre lo ha sido, sin énfasis de ninguna clase, sin señal de sombra. La vida es lo que siempre ha sido. El hilo no se ha cortado. ¿Por qué estaría yo fuera de vuestra mente? ¿Simplemente porque estoy fuera de vuestra vista? Os espero; No estoy lejos, sólo al otro lado del camino. ¿Véis? Todo está bien."(San Agustín de Hipona)

5.2.11

Almas llenas de Sol

Nadie externo vió cómo el Sol se preparaba para amanecer a Sevilla... Gracias, Javier, amigo mío, por este fragmento de tu, estoy segura, nuevo gran éxito.