Ya ha pasado un año desde mi primera entrada y me parece hasta mentira. Me recuerdo, como si fuera ahora mismo, buscando un nombre para mi rinconcito, eligiendo colores y abriendo un extenso abanico de modelos para mostrar mis pensamientos cofradieros.
Es fácil cuando los amigos que leeis estáis cerca siempre, y animáis con vuestros comentarios a continuar. Bien es cierto que a veces me entra la pereza, pero siempre hay algo, al cabo de unos días, que reseñar. Por supuesto siempre con esta visión de diáspora que mantengo y crezco con mucho orgullo.
Sois muchos los amigos, pero en concreto hay uno que es de todos y ya esta semana nos daba la triste noticia de su partida. Amigos como él son los que hay que tener, para lo bueno y para lo malo.
Y amigos como él tengo yo, fieles a lo bueno y a lo no tan bueno. Miles de gracias a todos por vuestra fidelidad en este primer cumpleblog.
A Manolo y Susana, por su hospitalidad y cariño...
Amaneció con un Sol brillante el día de la Patrona de la ciudad. La intensidad de la luz era tan grande, que podía traspasar si se lo proponía hasta los muros más fuertes. El calor, a pesar de ser ya finales de septiembre y de estar al terminar el estío, había hecho acto de presencia en toda su intensidad. Y el ambiente, el ambiente tenía un olor a nardos recién cortados...
Mis pasos sonaban por los adoquines de la estrecha calle para ir a encontrarme Contigo, Señora, Y sentía el ansia de mi adentro por descubrirte en el día de tu fiesta. ¡Llena eres de gracia, María de la Merced! Me unía a tu encuentro buscando un poco de misericordia, para pedirte por aquellos que aprecio y que se encuentran cerca de tus plantas. Gente cansada de luchar, pero que no ceja en el empeño de continuar cada día, de buscar un porvenir, y de ser lo más felices que este mundo nos permite a todos.
La Función fue preciosa, grandes reflexiones del Padre Felipe acerca de la figura de María como vínculo entre el hombre y Dios, Portadora de gracias y de alivios, y rompedora de cadenas que nos atan con su Misericordia.
Era el día de la Merced, y posiblemente, tardaría en volver, así que no podía marcharme sin despedirme de La que escucha las cuitas y las alegrías de mis amigos, Nuestra Señora de la Misericordia, Reina del Transporte de tantas y tantas Esperanzas... Y del Consuelo de su Hijo, maniatado y maltratado para liberación de todos...
La luz se mantenía en lo alto, fuerte, firme, potente, como Tu Rostro moreno... ¡¡Cuida siempre de Jerez, Virgen de la Merced!!
Señora, he admirado tu rostro numerosas veces, me has ido enamorando poquito a poco con la pequeña porción que muestras de tu pelo tallado, con tu mirada elevada al cielo pidiendo Misericordia para aliviar tus Dolores, con tu San Juan llenándote de ternura y cariño mientras la espada se clava en tu pecho como Simeón te dijo en la infancia de tu Pequeño. Tu Hijo ha sido ya Despojado de su túnica y Tú sólo sabes tener Amor para su sufrimiento. Amor que contagias en los rostros de aquellos que te imploran cada jornada una ayuda para continuar, de aquellos que te tienen como ejemplo para afrontar el día a día de la cruda realidad.
De todos ellos, te destaco, amigo, porque no he visto más dedicación a una Madre como se la tienes a Ella. En cada culto, en cada Besamanos, en su salida cada Domíngo de Ramos, cada vez que La nombras, cada vez que La nombro, cuando ves una foto suya, cuando algo te recuerda a Ella, cuando... A ti, que le das tu corazón a diario te dejo este recuerdo de la pasada Semana Santa, para que lo disfrutes y recuerdes el amor y la ternura que le tienes y que me has contagiado. Y que Ella guarde nuestra amistad toda la vida.
Dos años ya... dos vidas completas... dos renuncios al aire por ver tu bendito Rostro. Te dejo música para consolar tu llanto mientras me pierdo en la frescura de tus Ojos, Pozo Santo, Agua de Vida y Mar de Esperanza.
María del Rosario, llena de Gracia eres en tu casa de San Pablo...
Al Humilladero, por ser mis ojos el día de tu Bendición...
Si tuviera que buscar un nombre para llamarte no encontraría en el mundo palabra para igualarte. Y contarle a los sevillanos a qué me sabe tu rostro, qué es lo que ven mis manos o escuchan hasta mis ojos.
Dulce me sabe tu Nombre, Salado, si yo me antojo en enjugarte las lagrimas que resbalan por tu rostro.
No me extraña que Farfán, con toda su maestría, te dedicara unas letras y una bella melodía para decir tu Nombre y cantar con alegría qué Dulce me sabe siempre, siempre que Tú nos miras, siempre que nos proteges, ¡Dulce Nombre de María!
Ha llegado al hotel a media mañana, acompañado de su cuadrilla sube su escaso equipaje y sus trastes. Nada sobre la cama; el traje, blanco y oro, descansa sobre el respaldo de una silla mientras simula los primeros reflejos de la tarde de triunfo que le augura todo el mundo. En el asiento, la montera, cuidadosamente volcada bocabajo en una operación realizada con especial esmero y dedicación.
Sobre el sillón, el capote de paseo, nuevo, a estrenar, aún envuelto con los paños que su apoderado cubrió antes de salir del taller para no dañar el bordado. Dentro, toda la Imagen de su vida en seda.
Y sobre la mesa, toda su alma, fotos de sus seres queridos y de sus devociones de su alma. Sus dos Madres, sus dos Padres, niños, Santos y Señoras bajo palio constituyen la fe que afianza su mundo y sostiene su vida, una vida dedicada al arte del toreo.
Junto a las estampitas, un haz de medallas con cordones de seda, pero de las que siempre separa una en concreto: un Ancla. Un motivo más para perseverar en su arte a pesar de las cornadas potenciales y, a veces tan reales, de la vida.
Calladamente se enfunda en su camisa y prepara su taleguilla no sin antes haberse colocado las medias con cuidado. Corbatilla negra al pecho en la que destaca su Señor Caído a modo de broche sobredorado. Chaquetilla y manoletinas para rematar el ritual de vestirse.
Los que quieres siempre están contigo. “Dejadme solo”, enuncias con una voz tan profunda como imponente, y dedicas tus últimos pensamientos antes de partir al coso a quien te otorgó el don de vivir tanto real como espiritual. “Dadme de sus nombres, Madres” repites una y otra vez en tu cabeza, “pero que no sea nuestra voluntad, sino la Suya”.
Y en el callejón, el maestro de espadas que retira los paños protectores de ese capote verde y oro que te regaló tu hermano… Es momento de marcar la cruz en el suelo, la tarde se abre como un abanico de color y se dibuja en el coso la Luz de Su nombre. En ese momento, se cubre con el capote que lleva a su Madre de seda prendida. El capote de la Esperanza para una tarde taurina…
Septiembre marca el reencuentro con la Madre del Rosario en Carrión de los Céspedes. A unos días de comenzar sus Fiestas Grandes, las únicas en toda la población que están declaradas por la Junta de Andalucía de Interés Turístico, comienzan a conocerse algunos detalles como los estrenos preparados para la tarde de la Ofrenda de Flores en honor de la patrona coronada.
Junto a la nueva marcha titulada "A ti Rosario", de nuestro hermano Juan Antonio Pérez Fernández, que se estrenará a la salida de la Stma Virgen del Rosario Coronada, Reina y Patrona de su Parroquia de San Martín, la imagen mariana que ostenta mayor devoción en este pueblo estrenará el dorado de la media luna y los cetros de la Virgen y el Divino Niño Jesús. Los talleres de Emilio Méndez se están encargando de la restauración de los atributos de Reina de Nuestra Señora del Rosario Coronada, Reina y Patrona. Todo ello se va a sufragar gracias a la venta de las banderolas que estos días de Fiestas Grandes ondearán desde balcones y fachadas de las casas de los carrioneros.
Las Fiestas en homenaje, honor y gloria de Nuestra Señora del Rosario Coronada arranacrán el próximo 21 de septiembre con la fervorosa y solemne novena en su honor en la parroquia de Carrión, templo más antiguo del municipio donde se haya constituida canónicamente su hermandad desde 1727 por Bula Pontificia, según reza en el pergamino vaticano que cuelga de las paredes de su camarín.
El domingo 27 de septiembre es la Cincuentenaria Ofrenda de Flores a la Patrona Coronada, con la proclamación de la Corte de Honor (reinas, damas y pajes) y las suntuosas carrozas que llenan de colorido y majestuosidad las calles de Carrión en su desfile hasta la parroquia, donde espera la Patrona en su paso de plata de ley. El primer domingo de octubre y al lunes siguiente son las Solemnes Procesiones de la Madre de Dios del Rosario para bendecir a los carrioneros. Todo el recorrido oficial está exornado con arcos, templetes y cúpulas de flores de papel siguiendo una ancestral tradición que los rosaristas han heredado de generación en generación y con la que ofrecen una bella estampa para el visitante.
Carrión, del Rosario.
Más info y fotos en la web de la hermandad en www.hermandaddelrosario.com